Los tebeos de la caja blanca - Especial - La Broma Asesina.

¡Ay, que os tengo malacostumbrados a Marvel! Hoy, al margen de los tochazos de 3 y 4 folios anteriores, os quiero comentar algo más ligerito pero también de calidad, en especial para el Señor Oscar, que es así como el jefe de este blog tan hermoso y lleno de posibilidades, y no es ni mas ni menos que Batman: La Broma Asesina.

Es de los pocos cómics donde el protagonista no es el héroe, sino el Villano, en este caso el Joker. En el comic hay flashbacks del pasado que se alternan en el presente, así que lo que voy a hacer es como en El Padrino, un Montaje Cronológico.
 
Figura de Kotobukiya en homenaje a la famosa portada.
Hace años, había un cómico llamado Jack Napier que trabajaba para una empresa de productos químicos que dicho sea de paso, poca inspección de seguridad tenía. El hombre tenía un sueño, ser el mejor cómico del mundo, ser el tío mas gracioso de la historia, y dejó su trabajo en la Empresa de los productos químicos para un casting en el equivalente al club de la comedia. Pero el pobre tenía menos carisma que el presentador del último expocomic, así que le dijeron que se diera media vuelta y se fuera para casa.

Jack estaba desesperado, no pudo recuperar su empleo, su mujer Jeannie estaba embarazada de más de 8 meses, y aunque le quitaba hierro al asunto, le dejaba claro que las cosas no podían seguir así mucho tiempo. Días mas tarde,  mientras se comía unas gambas en un tascucho que olía a rancio, unos amigos le propusieron una “vía operacional alternativa de carácter cuestionable”, lo que se llama un atraco de toda la vida. Resulta que querían robar en un sitio cercano a la Planta Química donde trabajaba, y les vendría de super lujo que alguien que conociera dicha planta química, prometiéndole parte de lo que robasen.

Un par de días mas tarde, se volvieron a reunir para la planificación del atraco, pero vino la policía y le comentaron que Jeannie había muerto electrocutada por culpa de un calienta-biberones en mal estado, lo cual dejó al pobre Jack con 3 palmos de narices. Los ladrones, que algo de corazón tenían, le animaron y le dijeron que tenía que seguir adelante, pero en el momento que Jack les dijo que tenía que pensárselo, le dieron a elegir, entre participar o irse con Jeannie, y claro, dijo que si, que participaba.

Para que no le reconociera nadie, le dieron un cosplay poco currado, la verdad, porque le encasquetaron en la cabeza una pecera de color rojo con la que veía menos que Matt Murdock y le dieron un traje con guantes que parecía una versión cutre del Drácula del Tren de la Bruja de mi pueblo.  Y es que los ladrones no eran tontos, lo que tenían pensado era dejar al pobre Jack ahí con el cutrecosplay de Capucha Roja que le habían hecho para que se comiera el marrón y cuando pudieran, salir por patas con las perras que han trincado.


Y así fue, dieron el golpe, se metieron por la planta química, pero de repente, entre los seguratas de dicha planta y la policía abatieron a tiros a los Ladrones, y el pobre Jack, que seguía sin ver lo que es nada, y encima oscuro, se topó de bruces con Batman, y claro, se pegó tal susto que se cayó por una tubería que conduce al exterior, y consigue escapar. Lo malo es que una vez fuera, en el reflejo del agua ve que los productos químicos que han entrado en contacto con él le han empalidecido la piel, enrojecido los labios y “enverdecido” el pelo. En ese momento se le fue la pinza y empezó a descojonarse. Acababa de nacer El Joker.

Ya en el presente, Batman había acudido a Arkham para hablar con el Joker, e intentar hacerle entrar algo de cordura (no pides tu na…), ya que si se siguen atacando y enfrentándose, llegará el momento en el que uno tendrá que matar al otro, y que está seguro que ninguno de los dos quiere eso. Pero resulta que el tío con el que habla no era el Joker, sino otro interno del sanatorio en cuestión, porque el Joker se había escapado.

En un parque de Atracciones algo destartalado, el dueño hablaba con un señor con traje y sombrero morado porque quería venderlo, y el señor no era ni mas ni menos que el Joker, así que aprovechó que dicho dueño estaba haciendo el monger en un columpio, con una aguja que tenía en la mano le inyectó su famoso veneno de la risa, y ahí se quedó el dueño, en el columpio, muerto y con una sonrisa de oreja a oreja. Hay que decir que el parque de atracciones, aparte del típico tiovivo, la montaña rusa, el látigo, el top spin y las sillas voladoras, tenía un circo, pero no como el de Rita Irasema y Miliki, sino de los chungos, de los de enanos, mujeres muy gordas, gente sin piernas ni brazos… Daba cosica solo verlo, imaginaos lo que debía oler.

Un par de días después, el Comisario Gordon (o Comisionado, como le llaman en otras versiones) estaba en casa con su muchacha, Bárbara, también conocida como Batgirl, echando un ojo a las noticias sobre la fuga del Joker, cuando de repente llaman a la puerta. ¿Será el de la luz? ¿El casero? ¿Un Testigo de Jehová? Peor que todo eso junto, el Joker, con camiseta Hawaiana, sombrero de paja, una pistola en la mano y una cámara de fotos en la otra. Nada mas ver a Bárbara, la pega un tiro a la altura del ombligo a quemarropa, y mientras los esbirros del Joker se llevaban a su padre, el Joker la desnuda y la hace fotos.


Obviamente, Bárbara es llevada al hospital, donde Batman la visita, y ésta le comenta que la que le atacó fue el Joker, que se habían llevado a su padre, y que se había quedado paralítica. Ahí Batman aprieta los dientes y se va directo a buscar al Joker.

Y en el Parque de Atracciones destartalado, con el dueño pudriéndose en el columpio, el Joker estaba torturando al pobre Comisario Gordon, con una combinación de electroshock y enseñándole las bonitas fotos que le había hecho a su hija, pero lo justificaba como “Labor científica”, ya que intentaba demostrar que es muy simple acercarse a la locura, y que un mal día puede hacer que hasta el mas cuerdo de los hombres enloquezca.

Batman, usando una pista que el propio Joker le envía, acaba encontrando al Comisario en una jaula, con un cartel que pone “Ciudadano Medio”, desnudo y traumatizado, pero al sacarle, ve que conserva la cordura, y le pide que no le mate, que le detenga, que debe ser juzgado y que la ley funciona. Así que tras enfrentarse a los esbirros, a los enanetes vestidos con cuero y demás peña que daba grima, Batman acaba entrando a la Casa del Terror, donde mientras sortea las trampas puestas por el Joker, tiene que ver fotos de Bárbara mutilada, y por megafonía, le dice que su teoría de que todos tienen un mal día también se aplica a él, que seguro que un día murió, de forma natural o no, algún familiar suyo y fue lo que le llevó dejar de ser quien era y ponerse el traje del Murciélago.

Batman consigue cazar al Joker y tras decirle que ha encontrado a Gordon y que pese al espectáculo que le ha mostrado sigue cuerdo, le dice que al final va a tener que matarle, aunque sean las 2 caras de una misma moneda. El Joker, asustado, le cuenta a Batman el siguiente chiste: “Había una vez dos tipos en un manicomio, y una noche deciden que ya no les gusta vivir en el, así que se escapan. Se suben al tejado y desde ahí ven las azoteas de los edificios colindantes. El primero da un salto y llega a la azotea del edificio de enfrente, pero su amigo no se atreve porque tiene miedo a caerse. Entonces el que ha saltado le dice “Oye, llevo una linterna. Alumbraré con ella la distancia entre los edificios para que puedas caminar por el haz de luz.” Pero el otro niega con la cabeza mientras dice “¿Tú estás loco? ¡La apagarías cuando fuera por la mitad!”

Dicho esto, empieza a llover mientras el Joker empieza a reírse a carcajada limpia, ¡Y Batman también! Si en el fondo no era tan mal cómico…




Fin.

Gran Comic de Alan Moore y Brian Bolland, donde aparte de dar una de las mejores historias de Batman, se da fin a las andanzas de Batgirl (nunca mejor dicho) y comienza la historia de Oráculo.
Está disponible tanto como cómic de tapa dura como en recopilatorio de cómics de Alan Moore, distribuidos por ECC.

Compradlo por lo que valga, es una inversión segura. 

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